¡Pobre alma sola!, no te entristezcas,
deja que pasen, deja que lleguen
la primavera y el triste otoño,
ora el estío y ora las nieves;
que no tan sólo para ti corren
horas y meses;
todo contigo, seres y mundos
de prisa marchan, todo envejece;
que hoy, mañana, antes y ahora,
lo mismo siempre,
hombres y frutos, plantas y flores,
vienen y vanse, nacen y mueren.
Cuando te apene lo que atrás dejas,
recuerda siempre
que es más dichoso quien de la vida
mayor espacio corrido tiene.
Rosalía de Castro, poetisa española en lengua gallega y castellana. Figura
relevante de la poesía ochocentista. Junto a Bécquer, la máxima expresión del romanticismo tardío en España.
De estilo depurado y al tiempo arraigado en lo popular (hasta el punto que ocasionalmente se tomaron sus poemas por obras sacadas
de la tradición oral), sus temas más recurrentes son la nostalgia y el paso destructor del tiempo. Destacan:
Cantares gallegos
(1863),
Follas novas (1880),
En las orillas del Sar (1884). Narrativa:
La hija del mar (1859),
El caballero de las botas azules (1867), y la poco conocida
Carta a Eduarda (1866), alegato feminista.