Canto, Poesía... ¡y más!Como si fueras estrella insistiendo alejarse
a otro cielo tan lejano del mío, sólo prohibido.
¡Cómo lloran nubes de nostalgias en el aire
cuando tanto en pecado astral se ha querido!
Te dejo, amor,
este amor en turbulencias claras, dementes,
como se desborda la noche en cualquier río.
Cuando
se le antoja recorrerte en recuerdo doliente
sabiendo que pronto serás, sin quererlo, olvido.
Te dejo, amor,
aquellos secretos guardados a ciegas en la mente,
donde sólo los dos sabemos quedaron escritos
en versos tatuados de besos en el ayer y el presente;
donde,
en pasionales encuentros, quedaron prendidos
sobre la piel en sombras siguen ocultos, pendientes
navegando
cuerpo a cuerpo sin detenerse nunca, sin rumbo fijo
para despertarse a fuerza de entregas nuevamente.
Donde
no se piensa si se vuelve, donde volvemos a lo mismo:
a ser sólo amantes, amándose vuelven y se pierden
siendo locura embriagante que los dos hemos bebido.
Te dejo, amor,
deseos moribundos del silencio, en silencios errantes,
prisioneros cuando la mirada se calla lo que sentimos,
cuando la luna, amante ramera, insiste en acordarse.
¡Cuánto amor en este infierno, nos hemos querido!